La tauromaquia es, según definición, la técnica de lidiar toros que lleva muchos años de tradición. Sin ir más lejos, en España su origen se remonta en el siglo XII.
Muchos individuos que defienden la tauromaquia tienen como uno de sus mayores argumentos el hecho de que es algo que se lleva haciendo y pasando de generación a generación en la tradición española y como tal no debería eliminarse por qué es cultura, pero ¿Por que la tradición sea antigua se debe mantener? y ahora la polémica moral, ¿Se debería de prohibir cualquier tipo de festejos en las que un toro (U otro animal) acabe muriendo sólo por la diversión y la supuesta tradición y cultura?
Como dijo Jack el Destripador vayamos por partes, a la primera pregunta. Mantener algo por su antigüedad es un grave error, por que nos provocaría tener un pensamiento y/o comportamiento similar al de hace, que sé yo, cuatrocientos, quinientos o mil años. Añado que la mayoría de veces en las que nos arriesgamos a conservar algo sólo por que es tradición no lleva más que a tener una mentalidad retrógada. Por ejemplo, la esclavitud. ¿Verdad que fue tradición y sería una aberración mantenerla por qué lleva años y años haciéndose? Pues aquí más de lo mismo.
Y a la segunda cuestión, pienso que sí se debería de prohibir. Me parece vergonzoso, arrogante, vomitivo que todavía siga existiendo no sólo a las tan populares corridas de toros, sino también el Toro de la Vega o los correbous. Es un acto que lo venden como arte cuando no es más que una apología a la violencia y a lo salvaje. Estoy segura que los mismos taurinos, si pusiéramos un perro en la plaza se llevarían las manos a la cabeza ¿Me podéis decir cual es la diferencia?
Por no hablar de sus pésimos argumentos. Que sí no te gusta no lo veas, que si el toro no sufre (No, claro que no, el pobre jadea mientras escupe sangre tumbado en la arena cuando están a punto de matarlo ¿Eso no os dice nada?) O incluso que "Las banderillas quitan el estrés al toro" (Claro que sí, yo también me clavé cuchillos cuando hice Selectividad, para dejar de ponerme nerviosa...)
Y por si alguien no me cree... minuto 1:03
http://www.youtube.com/watch?v=hkQTR48GBWg
Y es que esto es el resultado de no poder defender lo indefendible. De no entrar en razón, vaya. Y eso da el resultado de insultar y tacharles de todo a los antitaurinos (Aunque ese puesto se lo dejo para el pueblo de Tordesillas, el lugar a mi juicio más bárbaro e incivilizado de España debido al Toro de la Vega. Los argumentos que da esa gente son la peste)
Os dejo este video para que veías que no exagero:
http://www.youtube.com/watch?v=2n6K1y93b7A
Sin embargo, hay una opinión por parte de los taurinos que es la siguiente "Si no te gustan los toros, ¿Por qué comes carne?"
Se llega al tema de comer carne. Bueno, para empezar, como todo el mundo sabe el ser humano es omnívoro por naturaleza, es decir, nos alimentamos de todo. Y si matamos animales es para alimentarnos, y no por diversión. ¿O es que vamos a acusar ahora a un guepardo de asesino sin escrúpulos porque ha matado una gacela para alimentar no solo a él, sino también a sus crías? ¿No verdad? Pues aquí igual. Lo que yo sí que denuncio en estos casos es el estrés y el proceso que sufre el animal antes de ser sacrificado. La gente que me conoce sabe que no sería capaz de abrirle el canal a un cerdo aunque me pagasen, porque soy muy sensible y sufriría mucho con sus llantos. A mi me encantaría que tuviesen un proceso muchísimo menos dañino, ojalá solo se pudiese sacrificar a un animal para comérselo mediante una simple inyección, pero me temo que no es así.
Perdonadme, me he ido un poco por las ramas. El caso es que contando lo de arriba obviamente tampoco sería capaz de aguantar ver una corrida de toros. Tendría muchas ganas de salvarlo. No lo soportaría.
Y es que yo, sinceramente, no sé que me quema más por dentro, si la idea de que esta tradición nos deja en un lugar barbárico en el mundo o el hecho de que un torero cobre más que un profesor y un médico JUNTOS (Y más siendo un torero popular como puede ser el caso de Enrique Ponce) Es que no me extraña que los extranjeros nos teman o nos miran mal. Menos mal que los menos prejuiciosos, que investigan un poco más saben que la mayoría de los españoles, sobre todo los jóvenes, no somos así. Y he escrito todas estas líneas desde el mejor de mis humos, porqué cuando lo veo por la tele o escucho a taurinos hablar a veces se me llevan los mismísimos demonios.
En conclusión, esta tradición debería de ser abolida. Y no sólo las corridas de toros, sino también los Sanfermines, las lanzas etc...
jueves, 10 de octubre de 2013
lunes, 16 de septiembre de 2013
Lunas verdes.
Y entonces, miré por vez primera esas dos lunas verdes. Esas dos lunas verdes que estaban ligeramente sujetadas por las sequías de su juventud ya prácticamente extinta. El resto de los mortales lo llamaban ojos, pero yo no podía permitir ese nombre tan vulgar ante tanta belleza compuesta por unos cristalinos que les daba la visión que hacía que todo lo que se posaba ante esas lunas verdes, destilase significado y sentido a todo de su alrededor, unos iris que tanto les caracterizaba y que tanto me enloquecían, unas pupilas que si la mirabas fijamente parecía que ibas a caer en el fondo del abismo, pero claro, ahí estaba el color esperanza de su iris, que te rescataba, y luego volvías a mirar a las pupilas y vuelta otra otra vez, hasta llegar al punto culminante de la esquizofrenia.
Desde luego, no eran unos ojos verdes cualquiera. Ahí me hundía yo cuando la vida me llegaba por la nariz, al ser un prado verde, rodaba colina abajo y me perdía sin que me atormentase.
Por eso mismo, lo más hermoso que he visto siempre serán esas dos lunas verdes, que manifestaron en mi una vorágine de eterna inmensidad. Si estas dos lunas verdes parpadean demasiado, yo me desequilibrio. Pero si alguna vez esas dos lunas verdes parpadean para no volver a abrirse, entonces se apagaría mi vida, y nada tendría sentido.
sábado, 7 de septiembre de 2013
La bestia.
Se trataba de una bestia. Una bestia en el sentido más explícito de la palabra. Temible, voraz. Las personas que la habían visto o habían caído en sus garras, admiraban su naturaleza salvaje y como no dejaba escapar bajo ningún concepto a ninguna de sus víctimas.
Todo el mundo ha oído hablar de esa bestia. Todo el mundo, incluido el individuo que me lea o escuche. Y al igual que todos los mortales, nos hablaron de esa bestia desde pequeños, para que cuando la viéramos, no tuviéramos tanto miedo (Aunque ciertamente era inevitable sentir aquél sentimiento al verla por primera vez)
Contaban historias asombrosas sobre ella. Aparecía en los momentos más inesperados. Ya sea en el umbral del crepúsculo o en plena noche oscura, en una tormenta primaveral o en un no tan blanco invierno. Siempre se caracterizo por ser sumamente sigilosa, aunque tras ella se encubría una estela de dolor y felicidad preparada para embestirla sobre sus víctimas.
Pensaba que esas lenguas tanto adultas como pueriles que hablaban sobre ella resultaban fruto de intentar exagerar.
Pero cuanto me equivoqué.
Cuando cumplí los doce años, empezó a acecharme. Estudiaba cada uno de mis movimientos sin que yo me percatara de ello. Me vigiló durante un largo tiempo, estaba esperando el peor momento para mí, y el mejor momento para ella para atacar.
Hasta que con quince años, la ví. La miré a los ojos y sentí un quemante, pero excitante deleite. Segundos después, me mordió, inyectándome su tan popular veneno.
Y me dolíó. Vamos que si me dolió. Sentí su veneno quemándose en mi interior, mientras que este buscaba mi corazón de forma convulsiva. Hubo ocasiones en las que me embestió con su fuerza, me apretó el pecho y me hundió en lo más profundo del abismo y segundos después, me elevó en lo más alto, me sentí ágil y libre. Así constantemente.
Había muchos mortales que decían que aquella bestia les había mordido en el cuello, otros, aunque minoría, dijeron que apenas notaron su mordisco.
Pero mi caso fue brutal. Primero la miré, y me mordió directamente en el pecho.
Pronto empecé a sentir sus efectos a largo plazo: Insomnio, dolor de pecho y cabeza, sensación de hormigueo en el estómago ocasionalmente así como la sensación de sonréir o llorar casi sin motivo. Pero el efecto más grave, sin duda, es empezar a crearse un afecto incondicional y desproporcionado sobre una persona. Lo que la bestia se le antojara para ti.
El veneno paso por mis constantes vitales. Lo supe en el momento en que mi corazón se aceleraba y luego latía paulatinamente a su antojo, y el tema se puso demasiado serio cuando la persona que me había asignado la bestia a través del veneno, con tal sólo saludarme era motivo para que dicho día mereciese la pena. Y eso no podía ser sino enfermedad.
Durante años, intenté combatir el veneno, no había más antídotos que la rutina, el orgullo o quizá el odio. Pero a veces, ni las tres juntas eran suficiente. Y aunque la palabra correspondencia calmaba el dolor del veneno, no paraba nunca de hacer daño. Y yo estoy buscando esa correspondencia ya que probé con los tres antídotos y ninguno sin éxito.
He llorado y he reído. He escalado montañas y he perseguidos monstruos con tal de pulir mis defectos y estar a la altura de alguien que me rechaza. La sensación de que lo das todo, pero no es suficiente. El efecto más preocupante del veneno: Las alucinaciones y angustias.
Solo quiero que quede recordado en este relato como morí y vivi a través del veneno de aquella bestia hasta mis días en los que me encuentro en una anciana adolescencia.
Y si algún joven todavía no la ha conocido, que no tenga prisa, por que tarde o temprano, estará allí para morderte.
Y si el o la joven me esta leyendo y todavía no sabe a que bestia me refiero, diré que te hace enloquecer, que te hace daño, que amenaza con matarte, pero al mismo tiempo te da vida y no podrías vivir sin esa bestia.
Y lo más importante: Aquella bestia se llama Amor.
Todo el mundo ha oído hablar de esa bestia. Todo el mundo, incluido el individuo que me lea o escuche. Y al igual que todos los mortales, nos hablaron de esa bestia desde pequeños, para que cuando la viéramos, no tuviéramos tanto miedo (Aunque ciertamente era inevitable sentir aquél sentimiento al verla por primera vez)
Contaban historias asombrosas sobre ella. Aparecía en los momentos más inesperados. Ya sea en el umbral del crepúsculo o en plena noche oscura, en una tormenta primaveral o en un no tan blanco invierno. Siempre se caracterizo por ser sumamente sigilosa, aunque tras ella se encubría una estela de dolor y felicidad preparada para embestirla sobre sus víctimas.
Pensaba que esas lenguas tanto adultas como pueriles que hablaban sobre ella resultaban fruto de intentar exagerar.
Pero cuanto me equivoqué.
Cuando cumplí los doce años, empezó a acecharme. Estudiaba cada uno de mis movimientos sin que yo me percatara de ello. Me vigiló durante un largo tiempo, estaba esperando el peor momento para mí, y el mejor momento para ella para atacar.
Hasta que con quince años, la ví. La miré a los ojos y sentí un quemante, pero excitante deleite. Segundos después, me mordió, inyectándome su tan popular veneno.
Y me dolíó. Vamos que si me dolió. Sentí su veneno quemándose en mi interior, mientras que este buscaba mi corazón de forma convulsiva. Hubo ocasiones en las que me embestió con su fuerza, me apretó el pecho y me hundió en lo más profundo del abismo y segundos después, me elevó en lo más alto, me sentí ágil y libre. Así constantemente.
Había muchos mortales que decían que aquella bestia les había mordido en el cuello, otros, aunque minoría, dijeron que apenas notaron su mordisco.
Pero mi caso fue brutal. Primero la miré, y me mordió directamente en el pecho.
Pronto empecé a sentir sus efectos a largo plazo: Insomnio, dolor de pecho y cabeza, sensación de hormigueo en el estómago ocasionalmente así como la sensación de sonréir o llorar casi sin motivo. Pero el efecto más grave, sin duda, es empezar a crearse un afecto incondicional y desproporcionado sobre una persona. Lo que la bestia se le antojara para ti.
El veneno paso por mis constantes vitales. Lo supe en el momento en que mi corazón se aceleraba y luego latía paulatinamente a su antojo, y el tema se puso demasiado serio cuando la persona que me había asignado la bestia a través del veneno, con tal sólo saludarme era motivo para que dicho día mereciese la pena. Y eso no podía ser sino enfermedad.
Durante años, intenté combatir el veneno, no había más antídotos que la rutina, el orgullo o quizá el odio. Pero a veces, ni las tres juntas eran suficiente. Y aunque la palabra correspondencia calmaba el dolor del veneno, no paraba nunca de hacer daño. Y yo estoy buscando esa correspondencia ya que probé con los tres antídotos y ninguno sin éxito.
He llorado y he reído. He escalado montañas y he perseguidos monstruos con tal de pulir mis defectos y estar a la altura de alguien que me rechaza. La sensación de que lo das todo, pero no es suficiente. El efecto más preocupante del veneno: Las alucinaciones y angustias.
Solo quiero que quede recordado en este relato como morí y vivi a través del veneno de aquella bestia hasta mis días en los que me encuentro en una anciana adolescencia.
Y si algún joven todavía no la ha conocido, que no tenga prisa, por que tarde o temprano, estará allí para morderte.
Y si el o la joven me esta leyendo y todavía no sabe a que bestia me refiero, diré que te hace enloquecer, que te hace daño, que amenaza con matarte, pero al mismo tiempo te da vida y no podrías vivir sin esa bestia.
Y lo más importante: Aquella bestia se llama Amor.
miércoles, 24 de julio de 2013
Promise de Wendy Wunter
Titulo: Promise ¿Crees en los milagros?
Autor: Wendy Wunder
Género: Drama
Número de páginas: 360
Cam Cooper tiene diecisiete años y ha pasado los últimos siete años de su vida entrando y saliendo del hospital. Y la última cosa que quiere hacer en el poco tiempo que le queda es trasladarse a más de 2.000 kilómetros, a una población llamada Promise, en Maine. Promise es un pueblecito famoso por los sucesos milagroso que ocurren de vez en cuando. Cam y su madre iniciarán un viaje buscando aquello que desconocen mientras el tiempo, insobornable, transcurre de una manera agridulce; y descubrirán que lo que dicen de Promise no es nada exagerado. Cam encontrará lo que, sin saberlo, estaba buscando.
Promise es un libro que, al igual que mi anterior entrada, me ha encantado. Creo que tiene una gran enseñanza y a medida que te acercas al final tu boca acaba en forma de O. Cam es una chica muy cabezota, sarcástica y negativa, por eso me identifiqué tanto con el personaje, porque en ese sentido es igual que yo. Cam, pasa prácticamente toda su vida intentando luchar contra el cáncer, hasta cuando cumple los diecisiete la dicen que ya nada la puede curar, salvo un milagro. Por eso va a Promise, donde dicen que en ese pueblo ocurren milagros. En ese pueblo suceden cosas extrañas, como que nieva en verano, y hay flamencos por todas partes (De hecho, junto con su amiga Lily llaman a una lista "Lista flamenco" que consiste en hacer una lista sobre cosas que tienen que hacer antes de morir) Me gustó bastante, y quede un poco anonadada con lo que representa los flamencos, a su vez muy acertado.
SPOILER
Me dió mucha pena la muerte de Lily. Aquella llamada telefónica me dejo tocada, la verdad, y se me cayeron unas lágrimas. Pero peor era el final. Yo pensaba que iba a ser lo típico, que Promise era tal como lo pintaban y que sucedería lo obvio, que Cam se curase, pero yo creo que el final es perfecto, ya que el verdadero milagro fue que Cam disfrutase de su vida y se olvidase del cáncer por fin, gracias a Promise pasó el mejor verano de su vida, y se enamoró
FIN SPOILER
Una gran novela con una gran enseñanza, sin más.
martes, 23 de julio de 2013
Las ventajas de ser un marginado
Nombre: Las ventajas de ser un marginado.
Autor: Sthephen Chbosky
Género: Epistolar.
Número de páginas: 257
<< Vivir al margen ofrece una perspectiva única. Pero siempre llega el momento de entrar en escena y ver el mundo desde dentro. Charlie tiene 15 años y se ha quedado solo tras el suicidio de su mejor amigo. Vive con sus padres, su popular y guapa hermana y un hermano mayor que es una estrella del fútbol americano y que está a punto de comenzar la universidad. Su profesor de lengua está convencido de que Charlie posee una gran capacidad intelectual. Tras conocer a Sam y Patrick empieza a comprender lo que es ser un adolescente, y comienza un viaje hacia la madurez que le llevará a recorrer caminos nuevos e inesperados. Con ellos descubre nueva música, empieza a beber, fumar y coquetear con drogas, cambia de amigos… ¡Hasta que se convierte en un joven de verdad!>>
¿Qué decir de este libro? Qué es...especial. Si tuviera que catalogarlo de algún adjetivo, y sólo de uno, sería ese: Especial. Son de esos libros que te da muchísima pena terminarlos porque le coges un cariño al protagonista que se resiste a los límites de lo normal. Charlie es un joven en pleno huracán, más conocida como adolescencia. A Charlie le pasan cosas buenas pero también cosas muy malas, y por eso yo creo que todo joven se sentiría identificado si lo leyera.
Los personajes de Sam y Patrick son geniales. Patrick le considero un buen amigo y Sam también, aparte de que se la ve muy humana (Adoro la conversación que tienen Charlie y ella al final del libro...)
Hay otra personaje que me gusta y me encantaría aunque sea tener una charla con ella: La hermana de Charlie. Ella también sufre varios dramas a lo largo de la novela y al final sentí pena por ella. Tenía ganas de ayudarla y hablar con ella. Sin embargo, Charlie lo hacía por mí.
Tengo que decir que cuando empecé a leerme el libro no me esperaba para nada que fuese de género epistolar. Charlie resume lo que le pasa por medio de cartas a un amigo, y nos dice desde el principio que el único amigo que tenía se ha suicidado.
Tampoco me esperaba el trato que hace el autor con el tema del acoso escolar. No al menos como yo lo esperaba. Me lo imaginaba mucho más agresivo. Sin embargo esto no me ha defraudado para nada.
Por no hablar del final. Tranquilos, no voy a hacer Spoiler. El caso es que lo que pasa en el desenlace yo me lo esperaba, o al menos empecé a intuirlo leyendo entre línas conforme acababa el libro. Y no me equivoqué. Me pareció muy trágico y me dio mucha rabia por Charlie.
Un muy buena novela que recomendaría a todo el mundo. A mi me ha tocado la parte sensible.
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